“Sálvame” de la tele y el chico que bailaba desobediente (reflexiones sobre el documental “El juego de la muerte”)

Para entender este texto sería conveniente ver el documental antes.

Un documento sumamente interesante, por muchas cuestiones, aunque el eje central del documental se basa en el poder de la televisión, creo que sus ramificaciones son múltiples. Lo que más me ha maravillado es la capacidad de obediencia infinita y hasta mortal que puede llegar a tener el ser humano. Son muchas las investigaciones que hablan de la Alemania Nazi, de las dictaduras comunistas, etc… del abandono de la propia voluntad en pos de un líder o creencia mayor, matar y morir por algún Dios, torturar por alguna ideología, olvidar nuestra moral en situaciones de presión, y si bien es cierto que este documental/experimento es una reproducción bastante fiel de lo realizado en los años 60 por Stanley Milgram la claridad, sencillez y actualidad de este me ha tocado mucho más de cerca la fibra sensible.

No soy sociólogo, ni psicólogo, ni ningún experto en historia o neurología, las opiniones que aquí reflejo no son más que un acercamiento personal, de cómo yo vivo y veo esto.

El dolor si es ajeno, no es tan doloroso, esa es una de las conclusiones que obtengo, aquella máxima de “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti” parece diluirse cuando nos vemos presionados en situaciones de estrés extremas, uno es capaz de ABANDONAR su propia voluntad en dichas situaciones, y todo parece responder a unos mecanismos de supervivencia muy “normales”, ancestrales en nuestro cerebro (la obediencia a un líder por supervivencia, la presión de un grupo, el ausentarnos de nuestra propia moral para pasar un mal trago rápido, etc…), no voy a entrar a juzgar a los individuos, no soy quien pero creo que el estado de letargo y la falta de independencia de pensamiento que tenemos hoy en día nos está llevando demasiado lejos, estamos llegando a un punto crítico.

La TV es el paradigma de pensamiento único, y actúa con los mismos medios con los que actúan los dictadores, esto es, el miedo y la coerción como base para doblegar la voluntad: “si no bebes este yogurt no estarás protegido”, “si no limpias con este, y no otro producto estarás sucio”, “si no usas este coche no serás especial”, “si no vistes así estás fuera” y un largísimo etcétera…, (recomiendo la lectura de “Coerción” de Douglas Rushkoff) eso sin contar los alarmantes informativos con música de película de acción dramática.

Son increíbles los concursos de televisión japonesa, dónde literalmente se tortura a los concursantes (que si bien es cierto acuden por voluntad propia), me hace ver cuan diferentes son aún los pensamientos sociales entre pueblos, recuerdo hace muchos años en la TV española un concurso de televisión que se llamaba “Si lo se no vengo”, (por cierto, una época en la que sólo había dos canales) era un concurso de pruebas en el cual había que “humillarse”, uno se pringaba, manchaba, caía, metía la mano en urnas con bichos, etc… era algo bastante light, pero sin embargo no he vuelto a ver un programa exclusivamente basado en la humillación pública en la TV española… o si…

Pensando en el documental me dije “bueno, estamos muy lejos de torturar a nadie en televisión”, y después me vino a la cabeza un programa de mucho éxito aquí llamado “Sálvame”, para quien no lo conozca es en principio un programa de prensa rosa, la única diferencia, genial si se puede decir, es que los reporteros se convierten en el objeto del programa muchas veces, y se ven obligados a bailar aunque estén llorando, a contar sus intimidades y las de los demás incluso a regañadientes, a exponerse y actuar bajo los focos siguiendo la música de un presentador sonriente, quien a su vez recibe las órdenes de desalmados productores que se divierten manejándolos como marionetas al son del índice de audiencia al minuto, es bastante frecuente ver llorar y sufrir a la gente en ese programa, ¿no es esa una forma de tortura pública?, por la fama, por los focos, por el dinero, por lo que sea, se doblegan a la voluntad de ese pensamiento único de “todo vale por la pasta o la fama”, y lo mejor de todo, lo hacen en nombre del “entretenimiento”, esa si que es buena, ahora resulta que entretenerse es esto.

Recuerdo los principios del programa y no era tan salvaje, con el tiempo ha devenido en una suerte de cobayas que cada día se ponen a merced de la humillación y la vergüenza públicas: juntan a personas irreconciliables, ponen frente a frente a dos enemigos a “matarse” verbalmente, tiran de la lengua intimidades humillantes (eso si, parece ser que por una norma deontológica no escrita nunca se habla de cierta sustancia blanca que se esnifa, ¿será que es un tema que no quieren que salpique a todos?… no digo que todos sean drogadictos, en absoluto, pero me llama la atención, sí se menciona, el alcohol, el tabaco, algunas otras adicciones… ahí dejo eso), pero lo que quería comentar, lo más curioso del tema, es como los propios tertulianos ya “aceptan” esas normas, y dicen que “esto es así, es lo que la gente quiere ver”, y al aceptar esa “norma” ellos mismos son los que limpian nuestra propia vergüenza o moralidad aprendida, nos decimos “si ellos lo aceptan a mi no me parece mal”, así, también, nosotros lo aceptamos como cómplices.

Hace un tiempo vi un video cómico que se titulaba “como empezar un movimiento”, en el, un chico muy gracioso sin camiseta bailaba despreocupado a un compás por él inventado en medio de una masa de jóvenes, he de decir que el chico resultaba especialmente gracioso en sus movimientos, era como un rinoceronte bailando ballet en un número circense, y quizás más divertido aún era el hecho de que parecía completamente abstraído de las decenas de personas que lo rodeaban, al principio todo el mundo se apartaba, se “desmarcaban” de su tendencia, se reían tímidamente, pero entonces ocurrió algo muy interesante, otro chico se puso a bailar con él, al rato, otro más, y otro, y otro… hasta que la masa entera empezó a bailar igual, muchos ni supieron como se generó ese baile. Tan importante como quien empezó la acción es la reacción del segundo chico, el que hizo ver a los demás que ya no era tan “raro” bailar y disfrutar así de la propia felicidad, así se generan los movimientos. Traigo a colación este video porque en el documental al que hoy me refiero hay una concursante perteneciente al mínimo porcentaje de gente que se plantó, que no se dejó vencer por el público, ni por la presentadora ni por ninguna presión y abandona, en la entrevista posterior al concurso (minuto 6 de la primera hora) ella, con lágrimas en los ojos encara al supuesto concursante torturado y le dice “tenía miedo por ti”, ESA cualidad de extrapolarse en la alteridad del otro, esa compasión humana que debería ser primigenia no es la que predomina hoy en día, y ESO es lo realmente alarmante de este estudio para mi. La concursante a la que me refiero, más tarde dice “provengo de un país comunista, y el sometimiento a la autoridad funciona igual en un sistema comunista, ¿por qué nos sometemos?”, esa es la gran pregunta, parece que nos estén programando para decir SI a todo, y que decir NO, ir contra-corriente, “desmarcarse” o no obedecer nos condena al ostracismo social, como en las antiguas tribus, el miedo al exilio (lo cual era una condena a una muerte segura) sigue prevaleciendo, cuando son precisamente las personas que en su día dijeron “no”, las que desobedecieron a la autoridad política, religiosa, moral o científica (como aquel chico que bailaba como un rinoceronte) las que crearon revoluciones, movimientos, en definitiva: cambios.

El documental me parece excelente porque acto seguido nos enseña al personaje anónimo que se plantó frente a los tanques en Tian’an men, fue uno, uno que inspiró a millones, y aunque en el caso del pueblo chino finalmente la fuerza y el fuego triunfaron ese germen, esa semilla fue capaz de iniciar cambios, al igual que Mohamed Bouazizi, joven tunecino que se inmoló por la injusticia que vivía su país y consiguió movilizar a sociedades que durante decenios habían sido incapaces de manifestarse y salir a la calle.

Una voluntad férrea puede despertar miles de voluntades inmóviles.

La pérdida de la individualidad, la dictadura del pensamiento único capitalista/occidental, los sistemas de educación deficientes, los medios de des-información, la publicidad, la presión social, la codicia con la que somos educados desde niños, etc… parece que acaben venciendo, y esta fue la primera lectura que saqué al ver el documental, me sentí colérico con el pasotismo actual, por la falta de iniciativas sociales, ver que hoy en día hay menos huelgas que en los años 30 en EEUU, que somos capaces de torturar en nombre de lo que sea (en este caso fama y dinero) bajo los focos, y después me di cuenta, que aunque sean cada vez menos, hay desobedientes, soñadores, revolucionarios, esa minoría es el ejemplo de que la voluntad humana aún puede pensar por si misma, puede prevalecer el amor por el de al lado, me sentí aliviado al pensar que no todos aceptamos, que hay gente que elige sus profesiones y actividades en función de sus convicciones (yo nunca podría por ejemplo comerciar con armas), que se plantan frente a los tanques, que dan hasta su propia vida en nombre de la palabra  libertad, es una minoría, no llega ni a la mitad de la mitad de la mitad del total, pero existen. Valga de ejemplo informativo: han muerto ya decenas de personas inmoladas en Tíbet como protesta por la salvaje e injusta ocupación china, estos últimos años muchos más, y no han sido muy comentado en los medios, pero si cada vez más, y cuando sean cientos, seguramente, lamentablemente, lucharemos por la independencia de Tíbet.

Hace falta un drama para que reaccionemos, un drama que está ocurriendo hoy en día y del cual nos intentan distraer viendo la tele tranqulitos, quiero recordar que no ha desaparecido la esclavitud, ni el tráfico de seres humanos, los niños siguen siendo explotados en minas infestas para que tengamos un móvil, una tele, un ordenador, hay muchos países dónde manifestar dudas es sinónimo de muerte, no hay más riquezas para todos, ni es un mundo más justo, en muchos lugares ser mujer es sinónimo de vivir el infierno, hay más gente que se muere de hambre cada día, y no porque seamos más o haya menos precisamente, hay un sistema que involuciona a nuestro alrededor, perdemos derechos día a día, seguimos obedeciendo al sistema porque aún NOS DA MIEDO, y no me refiero a cargas policiales o cárcel, me refiero al miedo de no tener un trabajo digno o indigno, acorde con nosotros o no, de no tener la mínima seguridad de un techo, de poder criar a nuestros hijos EN LIBERTAD no programada, da miedo y vergüenza plantarse frente a un edificio a protestar solo, porque como los del programa “Sálvame” nos vamos diciendo “es que esto es así, son las normas”. Y aquí viene lo que más me hizo reflexionar de este documental: creo que la desobediencia individual, para llegar a la desobediencia civil de los pueblos es la única vía de evolución posible. Está demostrado que el sistema está conformado con sus leyes y trampas como un castillo blindado ante los cambios, pero no hay muro que resista la fuerza de la voluntad humana, no hay político o sistema que soporte el peso de una masa crítica de rabia, no hay látigos que detengan a un animal hambriento, así que me planteo, a modo de ejemplo, pensando en la situación actual social y económica: ¿y si como protesta por la injusta subida de impuestos dejásemos todos de pagar? el estado debería responder al menos escuchándonos, claro, si yo no pago impuestos voy a la cárcel, pero si 100, 1.000, millones de personas se suman a no mantener este status quo no habría cárceles suficientes, a esa masa crítica creo que llegaremos en unos 40-50 años, el principio de esta revolución es aún un germen, es la lucha de un solo hombre que se inmola, es el momento de sumarse y ayudar a sumar.

La palabra obediencia proviene del latín, ob audire “el que escucha”, mi consejo para empezar es: deja de escuchar, apaga la tele.

Si yo te dijese que una gota hace un agujero en el granito, harías bien en no creerme, pero es sabido que millones de gotas concentradas en el mismo lugar perforarían el planeta entero.

Maxi Kohan

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