Archivo de la categoría: Reflexiones

Lo que pienso como lo pienso

mejor, siempre mejor (cosas que voy entendiendo)

al final voy entendiendo
los que nos dañaron son los que más nos quisieron, nos enseñaron a ser más fuertes
los que nos odiaron y envidiaron, son los que más nos apreciaron, porque aprendimos a querernos más
los que no supieron entendernos nos ayudaron a entenderlos mejor a ellos sin rencor
los que no nos defendieron aprenderán a defenderse primero a ellos mismos
o no quedará nadie al final
los desentendimientos como tormentas que arrastran a futuras compenetraciones
los errores como escalones ascendentes desiertos del tráfico de la duda

no pelear es a veces un error
las guerras son imprescindibles para la conciliación final

y si hoy ya no estoy contigo es porque mañana estaré con otro mejor
siempre mejor

las caídas como impulsos
las discusiones como cátedras del auto-conocimiento
las distracciones y quejas como capítulos necesarios para entender la novela completa de tu vida
el talento se pule con el barro de los derrumbamientos
las distancias se transforman en poesía cuando se comprenden, y no en frustraciones
sólo un estúpido puede insultar al necio
sólo el necio es capaz de insultar al sabio
todos necesarios

ángeles de vacaciones en el infierno
demonios y fantasmas visitando un invierno glacial que los congela

el peso ahoga, que dificil y necesario es aprender a soltar
y amar al enemigo
para que deje de serlo

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las dudas proletarias

desde la altura de los bosques, desde la claridad del aire, desde la percepción de la pureza bajé al asfalto, a los cuerpos

CO2 residual, ondas invasoras de antenas de locura

el deseo de desear fue inmediato

empezar a acumular cosas nuevas, querer más para comprar más libertad

me convertí en despertador, nómina y miedo a perder

lo que nunca necesité ganar

Lo que pienso sobre la “fotografía actual”

Mi muy querida fotografía “actual”:

Se que estarás escandalizada en los últimos tiempos, antes tu, querida cámara eras algo único, cada click era algo valioso, quien te sabía tratar bien se encumbraba como verdadero artista, había que ser un alquimista para revelar tus secretos en oscuras cámaras, no era fácil, antes sólo podías retratar la realidad como es (que es el cometido por el cual te crearon) ahora, lo que procesan de ti son pieles de mentira, cuerpos de mentira, horas de edición hiper exagerando la realidad, te trastocan y transforman a voluntad, tu que eras el espejo más fiel de la realidad, ahora eres el espejo de una fantasía colectiva, un espacio de pura imagen sin fondo ni mensaje.

Y no es que no me guste fantasear, soñar y crear de la nada imágenes, sonetos, adjetivos, colores nuevos. No es que me parezca mal que el mundo se exprese como quiera, siempre respetaré cualquier vía que el arte encuentre, lo que me duele, es que mucho de lo que hoy veo como “fotografía” es más una nueva forma de arte, llamémoslo “pintura digital”, “arte digital”, seamos imaginativos, pongamos el nombre que queramos, pero fotografía, en el sentido de “Photo-grafos” (escribir con luz) no.

Artistas de hoy en día escriben la luz con su ordenador, no con su cámara, mucha gente ha olvidado lo que es conseguir una buena toma sin flashes y artificios, se corre el riesgo de dejar de conocer y dominar la luz natural, se olvida lo de conseguir la maestría con la cámara. No soy un nostálgico de “otros tiempos fueron mejores”, para nada, más bien quiero que al arte siga vivo y evolucione, solo que no me gusta la confusión, esa de hoy en día que te hace fotógrafo por tener un móvil de 5 megapíxeles o comprarte una réflex y tener una página en facebook, esa de que un fotógrafo es bueno por saber colocar y repetir esquemas de iluminación en un estudio controlado y retocar (más bien tras-tocar) con photoshop.

 

No es lo mismo el granizo que la  nieve, aunque  los dos sean agua.

 

Quede claro que esta opinión es puramente personal, no pretende ser aleccionadora en absoluto, yo no soy un gran fotógrafo (aún al menos) ni tengo 20 años de experiencia, pero mentir, no miento, y confundir etiquetas, no las confundo.

 

El perdón de los ángeles (reflexiones sobre un fragmento de “el libro de Enoc”)

Existe un libro perdido entre el tiempo y la leyenda, un libro que seguramente desintegraría de compasión a cualquier mortal que lo leyese. Son las súplicas de los ángeles caídos a Dios.

Se cuenta en el “libro de Enoc” cómo los ángeles se rebelaron, vieron la hermosura de las humanas y decidieron yacer con ellas, de esta unión surgieron gigantes que más tarde serían escarmentados por la ira divina, revelaron a los hombres secretos celestiales prohibidos, trayendo al mundo todos los males y desgracias, el Señor de los siglos (Dios) decide castigar a las huestes de Azazel, el ángel que comandaba a los rebeldes, éstos le piden a Enoc que redacte su perdón en un libro…

ENOC XIII: 1. Y Enoc fue y dijo: “Azazel, no tendrás paz: se ha dictado sentencia rigurosa contra ti que te encadena. 2. No habrá compasión para ti, ni se atenderán tus súplicas, a causa de las injusticias, de las obras impías, de las iniquiedades y pecados que has enseñado a los hombres”. 3. Y luego fui y les hablé a todos ellos, que estaban juntos: todos se atemorizaron, temblaron y el miedo se apoderó de ellos. 4. Me imploraron que elevara una súplica para que pudieran obtener el perdón, y que la leyera en presencia del Señor del cielo. 5. Pues desde entonces ellos no podían hablar con Él, ni levantar sus ojos por los pecados que habían cometido. 6. Luego escribí su súplica y plegaria con relación a sus espíritus y a las obras individuales de cada uno de ellos y con relación a sus peticiones de perdón y sobre la duración de sus días. 7. Y salí y me senté cerca de las aguas de Dan, en la tierra de Dan, que está al sur del oeste del Hermón: leí su súplica hasta que caí dormido.

 

Más adelante se lee:

XIV 4. Escribí vuestra petición y, por tanto, aparecía en mi visión, pero vuestra petición no será atendida durante todos los días de la eternidad, ya que al fin se ha dictado sentencia contra vosotros…

7. Y vuestra petición en su nombre no será atendida, ni la que habéis hecho en el vuestro: aunque lloréis y recéis y habléis todas las palabras contenidas en el libro que he escrito.

 

XV 1. El me respondió y yo oí Su voz que decía “No temas Enoc, tú eres un hombre justo y el escriba de la justicia”. (*)

Desde que leí estos párrafos me he pasado días y noches pensando ¿de que forma literaria un ángel, un ser divino, vuelca todos sus ruegos en palabras y se dirige a su creador? pidiendo además un perdón del que depende su propia divinidad y eternidad. Debería ser sin duda la poesía última, escrita con las mismas lágrimas de los ángeles, la misma “tinta” de esas lágrimas habría de ser un testigo insostenible para las páginas de tan divina súplica, pues se dice que las palabras en dicho libro son habladas, no escritas.

Un libro imposible entonces, un libro sin palabras, un puro ruego de energía, tan fuerte que tan sólo en sueños serían interpretadas y entendidas. ¿De que material estaría hecho ese libro?, seguramente de un éter incomprensible en nuestro plano físico: del mismo material de los sueños.

Enoc fue un elegido, por eso pudo asimilar y soportar el peso de tales voces ¿qué le ocurriría a un humano si escuchase o leyese esos párrafos de piedad?, me imagino que se desmembraría por la fuerza divina de un ruego inconmensurable para el entendimiento, tan sólo al contemplar la primera de esas páginas nos desintegraríamos en un llanto imposible de medir. No debe haber en la historia del mundo un libro tal.

Podría este ser un buen argumento para un guión o una historia que no me atrevo aun a escribir.

Pienso, imagino, que quizás, quien encuentre y sea capaz de domar la fuerza de ese libro, podría utilizar cada uno de esos versos para conseguir cualquier cosa en este mundo, menos el perdón de Dios.

(*)  Extraído de “el libro de Enoc el Profeta”, versión del texto etíope de R. H. Charles. Editorial Edaf. 2005.

Lo importante de aprender a decir

Y dijo Dios “hágase la luz”, entonces, ¿qué fue lo primero?:

el verbo, la palabra.

En algunos idiomas del sud-este asiático no existe el tiempo verbal pasado o futuro, sólo el presente.

La palabra paraíso proviene de un antiguo vocablo persa que significa literalmente “construir alrededor”.

En hebreo no existe el verbo “tener”, en su lugar se utiliza la forma “iesh li”, literalmente “hay para mí”.

En italiano extrañar a alguien se dice “mi manchi molto”, traducido “me faltas mucho”.

Cuanto control obtendríamos sobre nuestra mente si midiésemos cada palabra pronunciada, cuanto sufrimiento evitaríamos al prójimo. No hay que olvidar que las palabras son ondas, ondas conscientes de energía, energía real y tangible, lo que decimos y lo que nos es dicho nos “afecta”, porque la palabra está hecha del mismo material que la materia, es el “milagro” de convertir las ondas de energía pura (el ladrillo de todo), en algo que puede llegar a dolernos, o llenarnos de amor.

Ahora hagamos de todos los idiomas uno solo, mezclemos todo esto un nuestra realidad cotidiana, pensemos en UN lenguaje humano, no español, o ruso o mongol, etc…

Tomando los ejemplos anteriores imaginemos vivir un “aquí y un ahora” constantes, sin el peso del pasado, sin lo incierto del futuro, esto se aproxima mucho a la plenitud, a la tranquilidad de estar atento a cada instante, y saber apreciar cada segundo como único. En occidente tendemos a definir erróneamente el pasado, el presente y el futuro como entes separados, y hasta la ciencia ya sabe, en términos cuánticos, que el tiempo es ilusorio, existe en realidad una especie de “todo al mismo tiempo”, y al interpretarlo mal, estamos gastando energía, y sobre todo sentimientos de una forma innecesaria e improductiva.

El paraíso no es un lugar, un premio, una leyenda, un futurible, un cuento, es algo más real, es saber construir alrededor nuestro, saber amueblar en nosotros todo lo que nos hace felices para llevarnos a nuestro éxtasis, y sólo en nuestro éxtasis podremos llevar el paraíso a los demás. Lo definieron perfectamente bien los místicos cristianos cuando decían “el reino de los cielos está en ti”.

Cuán necesario es tomar conciencia que en esta vida nada en realidad nos pertenece, porque todo es de todos, todo es un todo, las cosas “pueden ser” para nosotros, pero nada “es” nuestro, tu cuerpo físico sin ir más lejos (como siempre me decía un guía espiritual que me enseño mucho) es tan sólo un coche de alquiler. Asumiendo de corazón que nada nos pertenece olvidaremos el ego, el egoísmo, la posesividad, la dominación.

Saberse libre de todo es ser libre.

Todo está conectado, los padres a los hijos, los amigos, los amados, etc… sentir pena o dolor por las ausencias y las pérdidas es precisamente perder una parte de nosotros, es sentir que “algo nos falta”, por eso decimos que nos “duele”. La vida es una sucesión hacia la plenitud, es decir, a llegar a estar completos, perdiendo una pieza es muy complicado, o imposible completar nuestro puzzle vital.

La palabra construye, es el puente entre el pensamiento y la acción, el paso “mágico” de lo intangible a lo tangible.

Definiendo las palabras que pronunciamos cada día nos definimos a nosotros mismos, y concretamos como vemos y sentimos todo lo que nos rodea, conociendo el poder de las palabras conoceremos las capacidades creadoras o destructoras que habitan en nosotros.

La palabra entonces es algo sagrado, sanadora y/o exterminadora, de ti depende, piensa en esto cada vez que hables mal de alguien, cada vez que digas de corazón “te quiero”.

El lenguaje es la definición de nuestras vidas, y como a nuestras vidas, debemos cuidarlo como un tesoro, quizás incluso volver a aprender a hablar.

“Sálvame” de la tele y el chico que bailaba desobediente (reflexiones sobre el documental “El juego de la muerte”)

Para entender este texto sería conveniente ver el documental antes.

Un documento sumamente interesante, por muchas cuestiones, aunque el eje central del documental se basa en el poder de la televisión, creo que sus ramificaciones son múltiples. Lo que más me ha maravillado es la capacidad de obediencia infinita y hasta mortal que puede llegar a tener el ser humano. Son muchas las investigaciones que hablan de la Alemania Nazi, de las dictaduras comunistas, etc… del abandono de la propia voluntad en pos de un líder o creencia mayor, matar y morir por algún Dios, torturar por alguna ideología, olvidar nuestra moral en situaciones de presión, y si bien es cierto que este documental/experimento es una reproducción bastante fiel de lo realizado en los años 60 por Stanley Milgram la claridad, sencillez y actualidad de este me ha tocado mucho más de cerca la fibra sensible.

No soy sociólogo, ni psicólogo, ni ningún experto en historia o neurología, las opiniones que aquí reflejo no son más que un acercamiento personal, de cómo yo vivo y veo esto.

El dolor si es ajeno, no es tan doloroso, esa es una de las conclusiones que obtengo, aquella máxima de “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti” parece diluirse cuando nos vemos presionados en situaciones de estrés extremas, uno es capaz de ABANDONAR su propia voluntad en dichas situaciones, y todo parece responder a unos mecanismos de supervivencia muy “normales”, ancestrales en nuestro cerebro (la obediencia a un líder por supervivencia, la presión de un grupo, el ausentarnos de nuestra propia moral para pasar un mal trago rápido, etc…), no voy a entrar a juzgar a los individuos, no soy quien pero creo que el estado de letargo y la falta de independencia de pensamiento que tenemos hoy en día nos está llevando demasiado lejos, estamos llegando a un punto crítico.

La TV es el paradigma de pensamiento único, y actúa con los mismos medios con los que actúan los dictadores, esto es, el miedo y la coerción como base para doblegar la voluntad: “si no bebes este yogurt no estarás protegido”, “si no limpias con este, y no otro producto estarás sucio”, “si no usas este coche no serás especial”, “si no vistes así estás fuera” y un largísimo etcétera…, (recomiendo la lectura de “Coerción” de Douglas Rushkoff) eso sin contar los alarmantes informativos con música de película de acción dramática.

Son increíbles los concursos de televisión japonesa, dónde literalmente se tortura a los concursantes (que si bien es cierto acuden por voluntad propia), me hace ver cuan diferentes son aún los pensamientos sociales entre pueblos, recuerdo hace muchos años en la TV española un concurso de televisión que se llamaba “Si lo se no vengo”, (por cierto, una época en la que sólo había dos canales) era un concurso de pruebas en el cual había que “humillarse”, uno se pringaba, manchaba, caía, metía la mano en urnas con bichos, etc… era algo bastante light, pero sin embargo no he vuelto a ver un programa exclusivamente basado en la humillación pública en la TV española… o si…

Pensando en el documental me dije “bueno, estamos muy lejos de torturar a nadie en televisión”, y después me vino a la cabeza un programa de mucho éxito aquí llamado “Sálvame”, para quien no lo conozca es en principio un programa de prensa rosa, la única diferencia, genial si se puede decir, es que los reporteros se convierten en el objeto del programa muchas veces, y se ven obligados a bailar aunque estén llorando, a contar sus intimidades y las de los demás incluso a regañadientes, a exponerse y actuar bajo los focos siguiendo la música de un presentador sonriente, quien a su vez recibe las órdenes de desalmados productores que se divierten manejándolos como marionetas al son del índice de audiencia al minuto, es bastante frecuente ver llorar y sufrir a la gente en ese programa, ¿no es esa una forma de tortura pública?, por la fama, por los focos, por el dinero, por lo que sea, se doblegan a la voluntad de ese pensamiento único de “todo vale por la pasta o la fama”, y lo mejor de todo, lo hacen en nombre del “entretenimiento”, esa si que es buena, ahora resulta que entretenerse es esto.

Recuerdo los principios del programa y no era tan salvaje, con el tiempo ha devenido en una suerte de cobayas que cada día se ponen a merced de la humillación y la vergüenza públicas: juntan a personas irreconciliables, ponen frente a frente a dos enemigos a “matarse” verbalmente, tiran de la lengua intimidades humillantes (eso si, parece ser que por una norma deontológica no escrita nunca se habla de cierta sustancia blanca que se esnifa, ¿será que es un tema que no quieren que salpique a todos?… no digo que todos sean drogadictos, en absoluto, pero me llama la atención, sí se menciona, el alcohol, el tabaco, algunas otras adicciones… ahí dejo eso), pero lo que quería comentar, lo más curioso del tema, es como los propios tertulianos ya “aceptan” esas normas, y dicen que “esto es así, es lo que la gente quiere ver”, y al aceptar esa “norma” ellos mismos son los que limpian nuestra propia vergüenza o moralidad aprendida, nos decimos “si ellos lo aceptan a mi no me parece mal”, así, también, nosotros lo aceptamos como cómplices.

Hace un tiempo vi un video cómico que se titulaba “como empezar un movimiento”, en el, un chico muy gracioso sin camiseta bailaba despreocupado a un compás por él inventado en medio de una masa de jóvenes, he de decir que el chico resultaba especialmente gracioso en sus movimientos, era como un rinoceronte bailando ballet en un número circense, y quizás más divertido aún era el hecho de que parecía completamente abstraído de las decenas de personas que lo rodeaban, al principio todo el mundo se apartaba, se “desmarcaban” de su tendencia, se reían tímidamente, pero entonces ocurrió algo muy interesante, otro chico se puso a bailar con él, al rato, otro más, y otro, y otro… hasta que la masa entera empezó a bailar igual, muchos ni supieron como se generó ese baile. Tan importante como quien empezó la acción es la reacción del segundo chico, el que hizo ver a los demás que ya no era tan “raro” bailar y disfrutar así de la propia felicidad, así se generan los movimientos. Traigo a colación este video porque en el documental al que hoy me refiero hay una concursante perteneciente al mínimo porcentaje de gente que se plantó, que no se dejó vencer por el público, ni por la presentadora ni por ninguna presión y abandona, en la entrevista posterior al concurso (minuto 6 de la primera hora) ella, con lágrimas en los ojos encara al supuesto concursante torturado y le dice “tenía miedo por ti”, ESA cualidad de extrapolarse en la alteridad del otro, esa compasión humana que debería ser primigenia no es la que predomina hoy en día, y ESO es lo realmente alarmante de este estudio para mi. La concursante a la que me refiero, más tarde dice “provengo de un país comunista, y el sometimiento a la autoridad funciona igual en un sistema comunista, ¿por qué nos sometemos?”, esa es la gran pregunta, parece que nos estén programando para decir SI a todo, y que decir NO, ir contra-corriente, “desmarcarse” o no obedecer nos condena al ostracismo social, como en las antiguas tribus, el miedo al exilio (lo cual era una condena a una muerte segura) sigue prevaleciendo, cuando son precisamente las personas que en su día dijeron “no”, las que desobedecieron a la autoridad política, religiosa, moral o científica (como aquel chico que bailaba como un rinoceronte) las que crearon revoluciones, movimientos, en definitiva: cambios.

El documental me parece excelente porque acto seguido nos enseña al personaje anónimo que se plantó frente a los tanques en Tian’an men, fue uno, uno que inspiró a millones, y aunque en el caso del pueblo chino finalmente la fuerza y el fuego triunfaron ese germen, esa semilla fue capaz de iniciar cambios, al igual que Mohamed Bouazizi, joven tunecino que se inmoló por la injusticia que vivía su país y consiguió movilizar a sociedades que durante decenios habían sido incapaces de manifestarse y salir a la calle.

Una voluntad férrea puede despertar miles de voluntades inmóviles.

La pérdida de la individualidad, la dictadura del pensamiento único capitalista/occidental, los sistemas de educación deficientes, los medios de des-información, la publicidad, la presión social, la codicia con la que somos educados desde niños, etc… parece que acaben venciendo, y esta fue la primera lectura que saqué al ver el documental, me sentí colérico con el pasotismo actual, por la falta de iniciativas sociales, ver que hoy en día hay menos huelgas que en los años 30 en EEUU, que somos capaces de torturar en nombre de lo que sea (en este caso fama y dinero) bajo los focos, y después me di cuenta, que aunque sean cada vez menos, hay desobedientes, soñadores, revolucionarios, esa minoría es el ejemplo de que la voluntad humana aún puede pensar por si misma, puede prevalecer el amor por el de al lado, me sentí aliviado al pensar que no todos aceptamos, que hay gente que elige sus profesiones y actividades en función de sus convicciones (yo nunca podría por ejemplo comerciar con armas), que se plantan frente a los tanques, que dan hasta su propia vida en nombre de la palabra  libertad, es una minoría, no llega ni a la mitad de la mitad de la mitad del total, pero existen. Valga de ejemplo informativo: han muerto ya decenas de personas inmoladas en Tíbet como protesta por la salvaje e injusta ocupación china, estos últimos años muchos más, y no han sido muy comentado en los medios, pero si cada vez más, y cuando sean cientos, seguramente, lamentablemente, lucharemos por la independencia de Tíbet.

Hace falta un drama para que reaccionemos, un drama que está ocurriendo hoy en día y del cual nos intentan distraer viendo la tele tranqulitos, quiero recordar que no ha desaparecido la esclavitud, ni el tráfico de seres humanos, los niños siguen siendo explotados en minas infestas para que tengamos un móvil, una tele, un ordenador, hay muchos países dónde manifestar dudas es sinónimo de muerte, no hay más riquezas para todos, ni es un mundo más justo, en muchos lugares ser mujer es sinónimo de vivir el infierno, hay más gente que se muere de hambre cada día, y no porque seamos más o haya menos precisamente, hay un sistema que involuciona a nuestro alrededor, perdemos derechos día a día, seguimos obedeciendo al sistema porque aún NOS DA MIEDO, y no me refiero a cargas policiales o cárcel, me refiero al miedo de no tener un trabajo digno o indigno, acorde con nosotros o no, de no tener la mínima seguridad de un techo, de poder criar a nuestros hijos EN LIBERTAD no programada, da miedo y vergüenza plantarse frente a un edificio a protestar solo, porque como los del programa “Sálvame” nos vamos diciendo “es que esto es así, son las normas”. Y aquí viene lo que más me hizo reflexionar de este documental: creo que la desobediencia individual, para llegar a la desobediencia civil de los pueblos es la única vía de evolución posible. Está demostrado que el sistema está conformado con sus leyes y trampas como un castillo blindado ante los cambios, pero no hay muro que resista la fuerza de la voluntad humana, no hay político o sistema que soporte el peso de una masa crítica de rabia, no hay látigos que detengan a un animal hambriento, así que me planteo, a modo de ejemplo, pensando en la situación actual social y económica: ¿y si como protesta por la injusta subida de impuestos dejásemos todos de pagar? el estado debería responder al menos escuchándonos, claro, si yo no pago impuestos voy a la cárcel, pero si 100, 1.000, millones de personas se suman a no mantener este status quo no habría cárceles suficientes, a esa masa crítica creo que llegaremos en unos 40-50 años, el principio de esta revolución es aún un germen, es la lucha de un solo hombre que se inmola, es el momento de sumarse y ayudar a sumar.

La palabra obediencia proviene del latín, ob audire “el que escucha”, mi consejo para empezar es: deja de escuchar, apaga la tele.

Si yo te dijese que una gota hace un agujero en el granito, harías bien en no creerme, pero es sabido que millones de gotas concentradas en el mismo lugar perforarían el planeta entero.

Maxi Kohan