A-noche

Habia una música extraña en el caos, una sinfonía de metales sordos que se arrastraban pesados entre el sonido, no era una noche cualquiera, la lluvia no mojaba y el frio descongelaba las armonías, yo estaba cansado del reflejo de mi en los demás, olvidé el sol y dejé caer las estrellas sin órbita aparente, fué justo en el momento en el que el destino dejó de importarme, y las razones dejaron de razonar conmigo.

Empecé a existir sin nacimiento,
sin principio,
nuevo.

El mañana se descontextualizó frente a mis ojos y dejé de caminar,
así me convertí en viento nocturno.