Momento en un balcón

Las voces fantasmas se escapaban del cemento, buscaban la silueta perfecta bajo una luna creciente. Contemplando los tejados auténticos, el sonido unificado de la ciudad tronaba a lo lejos como una jauría, y mientras los murmullos morían en el asfalto, la sinceridad de tu sueño afiló una sonrisa, que no supe si era real o no, pero que no importó.
El viento de otoño temprano siguió soplando.

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hay un sabor en el silencio de este bosque

la presencia de una memoria de poesía viva

un calor exhausto soplando a un sol que proyecta verdes

esmeraldas de verano en las copas de los árboles

brindar con agua clara en el cuerpo

agua llena de arcoiris

para vencer al insomnio

descansar el espíritu

dormir el miedo

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vientolvido

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De tu recuerdo quedaron al fin gotas aisladas, toneladas de humo y vino barato ayudaron bastante, además de un riguroso ritmo de trabajo duro para que mi cuerpo se canse sin tenerte presete hasta en mis sueños, así durante semanas, y aunque aun quedaba algo de ti (tu ausencia lo llenaba todo al principio) ya al menos no dolía.
Pero volviste a aparecer de la forma más inesperada, sutil y violenta. Una mañana, sin previo aviso, una muy tenue brizna de tu olor se escapó a todos los lavados del edredón que había sido nuestra bóveda celeste, bastaron esos dos átomos en mi nariz para revivirte, para inutilizar tantas semanas de esfuerzo.
Mi último acto poético para desaparecerte fue dejar que el viento te lleve lejos, y no me diga nunca donde.

sentirte

Un vacío sin voz equiparable a una tortura infinita, el músico sordo, la musa deprimida, el tópico sin flor ni primaveras, deambular por el ártico desnudo sin fuego, desmaterializar la palabra “consuelo” del diccionario, acribillar una gaviota recién nacida, oír el crujido del ala rota de una mariposa.

Eso es verte llorar.

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mejor, siempre mejor (cosas que voy entendiendo)

al final voy entendiendo
los que nos dañaron son los que más nos quisieron, nos enseñaron a ser más fuertes
los que nos odiaron y envidiaron, son los que más nos apreciaron, porque aprendimos a querernos más
los que no supieron entendernos nos ayudaron a entenderlos mejor a ellos sin rencor
los que no nos defendieron aprenderán a defenderse primero a ellos mismos
o no quedará nadie al final
los desentendimientos como tormentas que arrastran a futuras compenetraciones
los errores como escalones ascendentes desiertos del tráfico de la duda

no pelear es a veces un error
las guerras son imprescindibles para la conciliación final

y si hoy ya no estoy contigo es porque mañana estaré con otro mejor
siempre mejor

las caídas como impulsos
las discusiones como cátedras del auto-conocimiento
las distracciones y quejas como capítulos necesarios para entender la novela completa de tu vida
el talento se pule con el barro de los derrumbamientos
las distancias se transforman en poesía cuando se comprenden, y no en frustraciones
sólo un estúpido puede insultar al necio
sólo el necio es capaz de insultar al sabio
todos necesarios

ángeles de vacaciones en el infierno
demonios y fantasmas visitando un invierno glacial que los congela

el peso ahoga, que dificil y necesario es aprender a soltar
y amar al enemigo
para que deje de serlo